Testigos de la fe: Isabel Solà i Matas

A lo largo del año estamos presentando las vidas de algunas personas que han entregado su vida por amor a Dios y al prójimo, testigos contemporáneos de la fe. Después de haber conocido el testimonio del P. Jacques Hamel, vamos a presentar ahora la figura de Isabel Solà, monja misionera en Haití que fue asesinada en el país caribeño el pasado 2 de septiembre. De ella vamos a hacer aquí una pequeña semblanza, con agradecimiento y esperanza en el corazón, espacio para su voz y memoria.

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ISABEL SOLÀ

‘La monja de los pies’

“Pensaréis que cómo puedo seguir viviendo en Haití, entre tanta pobreza y miseria, entre terremotos, huracanes, inundaciones y cólera. Lo único que podría decir es que Haití es ahora el único lugar donde puedo estar y curar mi corazón. Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento y mi alegría, y mi lugar de encuentro con Dios.

Y si no… venid y lo veréis”

   

Isabel Solà i Matas nació en el municipio barcelonés de Cabrera de Mar en 1965 y creció en el entorno acomodado de la burguesía catalana. Su padre, Antoni Solà, tenía una gran empresa de fabricación de tubos de aluminio y la familia de su madre también formaba parte del mundo empresarial. Era la pequeña de seis hermanos.

A los diecinueve años decidió dedicar la vida a ayudar a los demás e ingresó en la Congregación de Religiosas de Jesús-María. Se fue a Madrid a hacer el noviciado. «No quería ser una religiosa más. Siempre decía que soñaba con perderse por los lugares más pobres del planeta y ponerse los zapatos de la gente pobre. Su signo siempre ha sido ayudarles», cuentan amigos de la juventud de Isabel, que regresó a Barcelona para terminar la carrera de Enfermería. Quería formarse para poder salvar vidas. Y su oportunidad le llegó en 1994 en Guinea Ecuatorial. Se instaló en un centro de la congregación de Jesús María en la pequeña y pobre ciudad de Ebebiyin. Allí dio clases a niños en la escuela durante cuatro años. Hizo un parón en su misión para estudiar Psicopedagogía en Barcelona y regresar a Guinea más formada para ser directora de la escuela. Sus 18 años en Guinea demostraron la perseverancia de Isabel pese a que tuvo problemas por sus críticas al régimen de Teodoro Obiang y a la connivencia que algunos estamentos religiosos tenían con la dictadura en cierta medida.

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En 2008 fue a Haití. A raíz del terremoto en este país en 2010 , creó un centro de atención y rehabilitación de mutilados, llamado Proyecto Haití, con un taller de fabricación de prótesis ortopédicas, el Taller San José, destinado a quien no podía pagar las prótesis en un centro médico y que hiciera posible para estas personas la reintegración a una vida normal. Además de obtener recursos para el taller, Solà llevaba prótesis usadas de España para reciclarlas. Por este proyecto era conocida como ‘la monja de los pies’. También impulsó la construcción de un dispensario, de un centro de formación profesional para amputados, un programa de microcréditos e hizo posible la puesta en marcha de un camión medicalizado, denunciando la casi nula inversión del gobierno de Haití en educación y sanidad y la deforestación del país provocada por la tala sin control.

Para difundir el proyecto y obtener ayudas, usó los medios y las redes sociales: un blog y vídeos en Youtube.

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En los últimos meses, Isabel Solà había dejado el taller. Los haitianos ya estaban preparados para gestionarlo solos, y ella podía dedicar sus esfuerzos a otra tarea social. «Estaba muy contenta porque el local a las afueras de la capital donde estaba el taller lo iban a trasladar al centro de la ciudad al lado de la parroquia», cuentan sus compañeras religiosas.

Pero estos planes siguieron otro rumbo. El pasado 2 de septiembre de 2016 Isabel fue asesinada a tiros en Puerto Príncipe, donde había ido como maestra y donde promovió centros escolares en los barrios de las periferias de la capital, colaborando con otras congregaciones religiosas. Mientras conducía al centro de la capital haitiana, fue víctima de un atraco y asesinada a tiros por dos desconocidos que iban en una moto y le robaron el bolso que llevaba. Fue enterrada en Haití.

A su muerte, familiares, amigos y hermanos, su querido pueblo haitiano, la despidieron con hermosas palabras de agradecimiento y admiración por su vida de seguimiento al Señor:

Su repentina muerte supuso un golpe muy duro para todos aquellos que la conocían y amaban. «No han matado sólo a una persona. Han destruido las esperanzas y la vida de mucha gente. A Isa le quedaba tanto por hacer…», suspiraba su amigo el reverendo Hans Alexandre«Ella siempre ha sido muy inconformista, nunca ha pactado con las injusticias», decía su familia. «Seguro que ya ha perdonado a sus asesinos. Isa era así», recordó su amiga Marta Guitart, secretaria general de la congregación de las religiosas de Jesús María.

El Papa Francisco, antes del rezo del Ángelus dominical después de la Misa de canonización de Santa Teresa de Calcuta, dos días después del asesinato, pidió orar por Sor Isabel Solà. Al recordarla, el Papa se refirió a «cuantos se entregan al servicio de los hermanos en contextos difíciles y arriesgados. Pienso especialmente en tantas religiosas que dan su vida sin reparos». Francisco pidió rezar «de manera particular por la hermana misionera española, Sor Isabel, que fue asesinada en la capital de Haití, un país muy probado, para el que pido que cesen tales actos de violencia y que haya una mayor seguridad para todos».

Tras la experiencia del terremoto en Haití en 2010, Isabel Solà escribía:

«Tengo la curiosa experiencia de que me falta todo y me sobra todo. Si entendéis eso, quizás es porque también, alguna vez, os pasó un terremoto por encima que os aplastó, os derrumbó, os machacó, os hirió, os amputó … pero no acabó con lo más importante, que es las ganas de vivir, de creer y quizás de servir. No deseo el sufrimiento a nadie, por supuesto, pero como este es inevitable, lo que quisiera es que aprendiéramos las lecciones que este nos da de humanidad, humildad y simplicidad que es lo que verdaderamente necesitamos para ser felices».

Sor Isabel Solà

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