‘Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios’ (Lc 20, 25)

Esta semana ha entrado en polémica y debate la cuestión del impuesto del IBI (Impuesto sobre bienes inmuebles) en relación a la Iglesia. Nuestro alcalde ha declarado que ‘considera legítimo que se plantee la revisión de ‘ciertos privilegios’ que pueden tener ciertos estamentos e instituciones con respecto a los ciudadanos del país’. La pregunta obligada, al menos para aclarar, sería: ¿la Iglesia goza de un privilegio o la exención del IBI es un derecho que tiene la Iglesia y otras entidades sin ánimo de lucro?

No es bueno argumentar desde la falsedad o la imprecisión, pues ese método crea ruido y confusión por ignorancia o por ideología. Decía un pensador que ‘lo malo no es decir tonterías, sino decirlas con autoridad’. Es bueno saber que en esta cuestión hay que tener en cuenta que además de la Ley de Haciendas Públicas, que regula el IBI, también influyen el Acuerdo Económico entre Iglesia y Estado del 1979 y la Ley de Mecenazgo, que regula las bonificaciones a las entidades sin ánimo de lucro. Ningún ayuntamiento puede exigir que la Iglesia pague el IBI, porque esta exención está regulada por el art. 62 de la Ley de Haciendas Locales y por el art. 15 de la Ley de entidades sin ánimo de lucro, además de los Acuerdos Iglesia- Estado de 1979.

Siendo cierto todo esto, me pregunto ¿sería bueno que la Iglesia pagara el IBI? No soy economista y desconozco la trascendencia que esto tendría, pero mi opinión es que en las relaciones Iglesia-Estado deberíamos aceptar, asumir y defender la laicidad, aconfesionalidad y neutralidad del Estado, pero no sólo de forma teórica, sino de una forma real. Es cierto que la autonomía e independencia de la Iglesia y del Estado está clara tanto por su configuración como por las finalidades que cada uno persiguen, y aún así la recíproca autonomía de la Iglesia y del Estado no comporta una separación tal que excluya la colaboración.

Ahora bien, la Iglesia católica, en una sociedad laica o no confesional, plural y democrática como la nuestra, pervierte la doctrina de la laicidad si pretende privilegios sociales o controles morales, por eso creo que debemos ir caminando hacia una autonomía plena, que nos permita liberarnos de lastres, de pactos, de alianzas… en los que hemos hipotecado nuestra libertad y nos hemos apartado de una predicación más libre, más verdadera, más evangélica.

‘Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios’ (Lc 20, 25). Como Iglesia debemos purificar nuestra identidad y quitarnos lastre que a lo largo de la historia hemos acumulado. Nuestra misión y servicio es al mundo real y al hombre de hoy, pero nuestros objetivos y metas no son los del mundo, por eso quizás sea bueno que prescindamos de derechos que algunos los interpretan como privilegios.

Andemos, como diría Tony de Melo, ‘ligeros de equipaje’; la única herencia que debemos dejar a las generaciones venideras es la de haber vivido con radicalidad el evangelio de Jesucristo y haberlo encarnado en nuestra sociedad y en medio de nuestra gente. Demos a Dios lo que a Él sólo le corresponde: el honor, la gloria y el poder.

Permitidme dejar claro tres cosas antes de terminar; la primera que la parroquia está atendiendo gente que ha sido enviada desde el ayuntamiento, para que les echemos una mano, pues ellos andan justos de presupuesto ¿Por qué no los envían a los sindicatos ni a los partidos políticos?; segundo, la exención del IBI no es en absoluto un privilegio especial de la Iglesia Católica, por ley están exentos del IBI: servicios públicos (defensa, seguridad, educación, centros penitenciarios), Cruz Roja, inmuebles destinados a usos religiosos por aplicación de Convenios con la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas, con la Federación de Comunidades Israelitas y con la Comisión Islámica… y por último, todavía no he escuchado a nadie pedir que los partidos políticos y sindicatos renuncien a sus enormes ventajas fiscales. En fin, ‘dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios’ (Lc 20, 25).  P. Ángel Hernández Ayllón

‘Venga a nosotros tu Reino’

En 1932, Dietrich Bonhoeffer, pronunció una conferencia en Berlín titulada ‘Venga a nosotros tu Reino’, en la que denunciaba la religión que significa evasión del mundo, que se desentiende de la dura realidad para elevarse sobre ella. Cristo, decía Bonhoeffer, no conduce al hombre, ‘a mundos ideados por la evasión religiosa, sino que lo devuelve a la tierra como hijo fiel’.

‘Venga a nosotros tu Reino’, sólo puede pedirse la venida del Reino cuando se está completamente en la tierra. No se puede orar por el Reino olvidando las miserias del mundo.

No podemos concebir a Dios como alguien que está en las nubes, recibiendo gustosamente el incienso que le enviamos desde la tierra; NO, ésa es una imagen deformada de Dios y de la religión. Dios se encarnó, se hizo uno de nosotros, está presente en nuestra realidad, no de forma simbólica, ritual, ceremoniosamente…, sino de una forma real, encarnada, humana, comprometida, cercana. Por eso, no podemos desentendernos de la realidad de pobreza que está a nuestro alrededor, quien desprecia a los hombres, desprecia lo que Dios ha amado, desprecia la figura del mismo Dios encarnado.

‘Venga a nosotros tu Reino’, nos tiene que llevar a ‘trabajar como si todo dependiera de nosotros y a orar como si todo dependiera de Dios’. No podemos huir del mundo, escondiéndonos en el cumplimiento fariseo de unas normas o en los rezos a un Dios lejano de nuestra realidad, pero tampoco podemos dedicarnos angustiosamente a las tareas sociales olvidándonos de Aquel que da fuerzas, valor y sentido a todo lo humano.

‘Venga a nosotros tu Reino’ es orar para que la ‘Buena Noticia’ de un Dios cercano y humano llegue al corazón de todos y, a la vez elevar nuestra voz y nuestros brazos a la situación de pobreza en la que muchos están. ‘En esto se manifiesta la imprescindible interacción entre amor a Dios y amor al prójimo, de la que habla con tanta insistencia la Primera carta de Juan. Si en mi vida me falta completamente el contacto con Dios, podré ver siempre en el prójimo solamente al otro, sin conseguir reconocer en él la imagen divina. Por el contrario, si en mi vida omito del todo la atención al otro, queriendo ser sólo ‘piadoso’ y cumplir con mis ‘deberes religiosos’, se marchita también la relación con Dios. Será únicamente una relación ‘correcta’, pero sin amor. Sólo una disponibilidad para ayudar al prójimo, para manifestarle amor, me hace sensible también ante Dios. Sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a lo mucho que me ama… Amor a Dios y amor al prójimo son inseparables, son un único mandamiento’ (Benedicto XVI, ‘Dios es Amor’, 18).                                                                           P. Ángel Hernández Ayllón

Austeridad responsable y solidaria

No compliquemos la fe, no la barnicemos, no suavicemos sus ideales y compromisos, no contaminemos lo que es puro y no compliquemos lo simple. Quizás hemos llenado la fe de devociones, algunas supersticiosas, de ritos tan complicados y solemnes que ya no nos reconocemos en ellos, de ideología y moral, pensando asegurar unas formas de cumpli-miento. ¿Con qué Jesús nos encontramos cada día? ¿Qué Jesús es el que celebramos?… ¿Jesús, sigue siendo una respuesta para la vida de los que andan tirados en las cunetas?

Si Jesús se encarnó y se hizo uno de nosotros; si, no teniendo pecado, cargó con nuestro pecado y sus consecuencias, no fue simplemente para compartir tal condición y suerte, idealizándola, sino para redimir el ser humano y conducirlo a la salvación. Si Jesús se hizo pobre con los empobrecidos, no fue para justificar o sacralizar su pobreza injusta, sino para superarla, por ser contraria a la voluntad amorosa de Dios. Jesús es pobre por amor a los pobres, no por amor a la pobreza injustamente impuesta.

Como iglesia no podemos permanecer callados e insensibles ante el clamor de aquellos que padecen la injusticia social en los diferentes frentes de la vida: laboral, familiar, derechos fundamentales, la vida, la libertad,… En un estudio sobre ‘Cristo y la opción por el pobre’, del teólogo recientemente fallecido Julio Lois, concluía encendiendo tres luces que deberíamos no apagar en nuestra iglesia: la primera, Jesús estuvo de parte de los pobres, los que lloran, los que pasan hambre, los insignificantes, los excluidos…; la segunda, que la opción decidida por los pobres y su justa causa forma parte esencial e irrenunciable del seguimiento de Jesús; por último, que la credibilidad de la fe cristiana, en una sociedad en la que se dan tantas desigualdades hirientes entre ricos y pobres, depende de que los creyentes, personal y comunitariamente, vivamos con autenticidad esta opción.

Ante la situación actual ¿qué podemos hacer? Una propuesta sería vivir una ‘austeridad responsable y solidaria’. La situación de crisis a algunos nos obliga a la austeridad, pero la austeridad sin solidaridad cae en la avaricia, y la solidaridad sin el compartir es una mentira. Debemos vivir  la moderación, la sencillez, un consumo responsable, que nos lleve a discernir y recortar las necesidades artificiales que nos hemos ido creando en la vida cotidiana, para poder compartir generosamente con los hermanos.

‘El pecado más grave en el mundo de hoy es el de la pereza y la apatía’. En el llamado ‘juicio de las naciones’ (Mt 25, 31-46), la exclusión del Reino de Dios es únicamente por pecados de omisión: no visitar a los presos, no dar de comer al hambriento, no vestir al desnudo… San Agustín era muy claro: “Si ha de ir al fuego eterno a aquél a quien Cristo diga: ‘Estuve desnudo y no me vestiste, estuve en la cárcel y no me visitaste, ¿qué lugar habrá en el fuego eterno para aquel al que le ha de decir: Estaba vestido y tú me desnudaste, era libre y me convertiste en esclavo?” No olvidemos el pecado de omisión, los cristianos no podemos ser neutrales ante las lágrimas y clamores de los que sufren; con nuestra indiferencia podemos desnudar, despojar de lo que legítimamente pertenece a todos, de encarcelar a los pobres, ancianos… Muchas personas, más de las que pensamos, sufren en nuestra ciudad no sólo por las decisiones o actos de unos, sino también por el silencio, la omisión y la indiferencia de otros.

Como iglesia debemos responder no sólo con documentos o estudios sobre la pobreza, sino con gestos que muestren nuestra posición ante el clamor y la necesidad. Juan Pablo II en la encíclica ‘Sollicitudo rei socialis’ declaraba que: ‘pertenece a la enseñanza y a la praxis más antigua de la iglesia la convicción de que ella misma, sus ministros y cada uno de sus miembros, están llamados a aliviar la miseria de los que sufren cerca o lejos, no sólo con lo ‘superfluo’, sino con lo ‘necesario’. Ante los casos de necesidad, no se debe dar preferencia a los adornos superfluos de los templos y a los objetos preciosos del culto divino; al contrario, podría ser obligatorio enajenar estos bienes para dar pan, bebida, vestido y casa a quien carece de ello’ (SRS 31). ‘Austeridad responsable y solidaria’.                                      Ángel Hernández Ayllón

Escondidos con Cristo en Dios…

Por lo tanto, ya que habéis sido resucitados con Cristo, buscad las cosas del cielo, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Pensad en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Pues vosotros habéis muerto, y ahora vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cristo es vuestra vida. Cuando él aparezca, vosotros también apareceréis con él y tendréis parte en su gloria. (Col 3, 1-4)

‘La ilimitada entrega de amor a Dios y la donación de Dios a nosotros, la unión completa y duradera, es la suprema elevación del corazón que nos es posible alcanzar, el supremo grado de oración. Los hombres que lo han alcanzado son verdaderamente el corazón de la iglesia: en ellos vive el amor sacerdotal de Jesús. Escondidos con Cristo en Dios, no pueden sino irradiar en otros corazones el amor divino de que están llenos, y así colaborar en llevar a la perfección la unión de todos en Dios, que fue y es el gran deseo de Jesús.’  (Edith Stein)

Llenaré tus días de vida

Queremos recomendar la lectura de una bella obra de la escritora francesa Anne-Dauphine Julliand. Un testimonio de amor y vida de un valor y una belleza inestimable.

«Vas a tener una vida bonita. No será como la de las demás niñas, pero será una vida de la que podrás sentirte orgullosa. Y en la que nunca te faltará amor.» Esta es la promesa que la autora le hace a su hija Thaïs, de tan solo dos años de edad, cuando los médicos descubren que la niña padece una enfermedad genética devastadora para la que no existe cura.

Desde ese momento, Anne-Dauphine deja de mirar al futuro para concentrarse en el día a día de la pequeña Thaïs: en sus juegos infantiles,sus visitas al médico, los momentos de alegría y de dolor… Una batalla diaria que consistirá en llenar de vida los días cuando ya no se puedeañadir días a la vida.

Llenaré tus días de vida contiene un valioso testimonio nacido de la fuerza del amor de una madre por su hija, y nos ofrece una lección inolvidable que trasciende el dolor por la ausencia y nos empuja a vivir con plenitud cada segundo del presente.

Este libro está publicado en la Editorial Planeta. Más información en www.planetadelibros.com

Fuente: www.planetadelibros.com

Martín Valverde en Soria

 

El pasado domingo 19 de febrero pudimos disfrutar, por tercera vez ya en Soria, de la presencia del cantautor costarricense/mexicano Martín Valverde en concierto en el Palacio de la Audiencia. Y, como buen cristiano, trajo consigo buenas noticias, su historia de amor, aquello que Dios le puso un día en su corazón para que lo extendiera por todo el mundo, el mensaje de amor  y salvación de Cristo.

Pasadas las cinco de la tarde, con el auditorio lleno de un público expectante, comenzó la celebración.

El P. Ángel Hernández y José Luis Martín, al frente de la organización del evento, presentaron el concierto que, a su vez, era el cierre y colofón al encuentro Descubre la fe celebrado por la comunidad parroquial de Santa María La Mayor durante el fin de semana. Tras una breve introducción, dieron paso a estos músicos y amigos tan especiales. Salió al escenario Martín Valverde, acompañado de su banda que, casi en su totalidad, le ha acompañado en esta gira española cuya conclusión ha tenido lugar en Soria, pero que le ha llevado desde Tenerife hasta Valencia pasando por Córdoba y Boadilla del Monte en Madrid, gira celebración por sus 30 años en el apostolado como músico al servicio del Señor. Su equipo: el maestro y compositor argentino Kiki Troia al teclado, la vocalista mexicana Mónica Arroyo, con su preciosa voz, y José Luis Murrieta, polifacético músico mexicano afincado en Barcelona, al bajo.

Con su contundente Discúlpeme pero no, comenzó a cantarnos al corazón, preparándonos para una tarde llena de mensajes y enseñanzas. Una primera canción kerygmática con la que dejó las cosas claras desde el principio: ante Dios y con Dios no hay disfraces que valgan, para encontrar la verdadera felicidad, la plenitud en esta vida, sólo hace falta una cosa, sentirnos amados por Dios. Una enseñanza muy necesaria para todos y en cualquier circunstancia, pero de una manera muy particular para esta sociedad tan necesitada de amor.

Con Cuando todo está oscuro, que presentó como la canción favorita de su querida hermana Gretel, fallecida hace veinticinco años, nos recordó que aun en la más terrible de las circunstancias hay Alguien que nos quiere, sólo tenemos que dejarnos amar por Él para poder seguir adelante.

Siguió con la bellísima canción Paradoja, un canto agradecido a Dios por las pruebas que nos pone en la vida, pruebas que nos ayudan a conocernos, pruebas dolorosas pero hechas también con el amor de un padre que quiere que crezcamos y confiemos en él sea lo que sea lo que estamos viviendo.

Arropado por un público emocionado y cómplice, recordó que también Jesús lloró, y evocó sus lágrimas con la canción En esos momentos. Tras ella, volvió a levantar a la audiencia con un tema muy especial, al que acompañaba la proyección de su video ‘Volverás a sonreír’, canción compuesta en Soria en el año 2009, mientras oraba en el alto de la Ermita del Mirón contemplando el río Duero, en un momento personal difícil, ya que su hija Daniela acababa de sufrir una parálisis facial que le había robado la sonrisa, un golpe muy duro para esta joven alegre y vital cuya característica más significativa era la belleza de su sonrisa, que gracias a Dios, recuperaría más adelante.

Para terminar la primera e intensa parte antes del descanso, Martín propuso a los presentes, el estrenar Una nueva vida en Jesús, más allá de los cansancios, las luchas, el dolor, las dificultades, los engaños en la búsqueda de la felicidad…, una nueva vida auténtica, una nueva vida que rechaza imitaciones, una nueva vida basada en la resurrección de Cristo,… palabras que fueron acogidas con entusiasmo por un público entregado y atento.

Tras el descanso, la segunda parte estuvo cargada de emoción. Con Yo te volveré a elegir, dirigida a los matrimonios, instó a seguir escuchando la voz de Dios a los llamados a esta vocación, y a ser fieles a su Palabra y mantenerse siempre unidos y firmes en el camino.

A continuación, Kiki Troia y Martín Valverde cantaron a dúo la canción compuesta por el primero, Toda vida es sagrada, un canto en defensa de la vida,  un mensaje tan necesario en estos tiempos en los que impera una cultura del egoísmo y de la muerte, en la que la vida queda relegada y muchas veces despreciada en favor de cualquier bien del mundo considerado más valioso o urgente, olvidando el valor sagrado de la vida, que es el mejor y más grande regalo de Dios.

Siguió Kiki Troia con su preciosa canción Cantaré, signo de su vocación como músico apóstol y servidor del Señor. Una canción llena de agradecimiento, fuerza y esperanza por este don que Dios regala a algunos de sus hijos. La canción perfecta para introducir la intervención de Mónica Arroyo, que consiguió que todos los asistentes sintieran un enorme y emotivo escalofrío cuando su magnífica voz, sonora y bella, comenzó a cantar los primeros acordes del Diario de María, el canto con lágrimas de María a su hijo, viéndolo en la cruz y recordando su vida desde que fuera tan sólo un débil e indefenso bebé en sus brazos.

De nuevo en el escenario, Martín Valverde nos desgarró a todos al cantar la canción que convierte el dolor en esperanza, la tristeza en alegría… al recordar a los seres queridos que ya no están con nosotros, pero que No se han ido del todo. Una oración cantada y sentida desde lo más profundo del corazón, que se prolongó con un momentito de oración íntima y personal con Dios y que llenó el auditorio de un silencio aparente, pero repleto de muchas y muchas calladas conversaciones con Dios.

Y llegó el momento de terminar. Ya después de dos horas y media de concierto, pero manteniendo siempre su energía y fuerza expresiva, Martín Valverde, hombre cercano, directo, músico y profeta de nuestro tiempo, comenzó con los conocidos compases de ‘Cuánto he esperado este momento…’, para emocionar a todos con esa canción tan especial que un día Dios le cantó al oído para que él la llevara por todo el mundo: Nadie te ama como yo. Fue animando al público a que le acompañara, y así, primero se la cantamos a Dios, después a los hermanos, después a nosotros mismos… hasta que, unidos todos por este inmenso amor que Dios nos tiene, llegamos al final del concierto. Y con el canto del Padrenuestro, las caras llenas de emoción y los corazones abiertos, un enorme y sonoro aplauso despidió a estos músicos de Dios y portadores de buenas noticias que hemos tenido el honor de acoger en nuestra ciudad y en nuestros corazones una vez más.

De vuelta del Palacio de la Audiencia, Martín Valverde y su equipo cenaron con la comunidad de Santa María La Mayor en los salones parroquiales, un momento en el que pudimos conversar y compartir impresiones sobre lo vivido.

Con su presencia en estos momentos en Soria, Martín Valverde, y los suyos han colaborado con su música en la reconstrucción de las piedras dañadas en la parroquia de Santa María La Mayor, ya que lo recaudado por la venta de entradas para este concierto irá destinado íntegramente al fondo específico para las obras que comenzarán próximamente. Pero, sobre todo, el haber traído su  mensaje, cantando y predicando, y su presencia en esta pequeña ciudad, elegida para cerrar su gira en España, es un privilegio que siempre guardaremos en el corazón y que nos sirve para reavivar el espíritu de estas piedras vivas que constituyen la comunidad.

 

Sobre Martín Valverde…

Martín Valverde es músico y cantautor católico dedicado a llevar el mensaje de fe con un estilo contemporáneo, a través de conciertos, producciones musicales, de formación y participando en los medios católicos y seculares en México y el extranjero.

Nacido en Costa Rica, nacionalizado mexicano, casado con Elizabeth Watson y con tres hijos: Martín Gerardo, Daniela y Jorge Pablo. Es director de Producciones Dynamis (México), empresa fundada junto con su esposa.

Más de 25 años de experiencia, han llevado a Martín Valverde prácticamente a todos los países de América y el Caribe y, en Europa, a España, Italia y Rusia.

Las estadísticas de sus eventos en los últimos 5 años:

- 533 conciertos nacionales e internacionales

- 23 países

- 3.250 asistentes en promedio, por concierto

Martín Valverde ha trabajado con músicos y cantautores reconocidos tanto en el terreno católico como secular, originarios de varios países y ha concretado dos conceptos interesantes:

- Una Gira llamada ‘EnREDados’, donde participan cantantes y músicos de Brasil, Perú, Argentina, España, México y Costa Rica. Inició en México y continúa llevándose a cabo en en Brasil, Guatemala, Nicaragua, Honduras y recientemente en Colombia.

- Y la producción de un concierto en vivo grabado en audio y video, llamado Diosenchufado, que reunió a una banda de 14 músicos en el escenario, representantes de Italia, España, Costa Rica, Venezuela, Brasil, Argentina y México.

Músicos católicos reconocidos participaron en su más reciente álbum de estudio: Íntimo, mismos que han colaborado con artistas como Rubén Blades. 

La producción musical y de material de formación de Martín Valverde incluye:

                41 discos compactos, videos y libros:

                14 Conciertos en vivo

                2 Conciertos en vivo producidos en Brasil

        22 Álbumes en estudio

                5 Producciones con cantantes y músicos invitados

        7 Álbumes en diferentes idiomas: Inglés, portugués e italiano.

        3 Álbumes temáticos

        3 Álbumes de charlas para jóvenes líderes

        2 Libros de formación para músicos

        3 Libros de formación en portugués

     Aunque su mercado meta son los jóvenes, a sus conciertos asisten personas de todas edades y condiciones

     Su mensaje: Fe con humor y reflexión, todo acompañado por música contemporánea de calidad.

‘Volverás a sonreír’ Martín Valverde

La canción ‘volverás a sonreír’ se compuso en Soria. Martín venía quebrado de México, pues su hija Daniela, de 18 años, había tenido una parálisis facial y, en una joven con la sonrisa como característica personal, todo era motivo de duelo. Tan sólo hacía una semana que este suceso había ocurrido. Cuando Martín llega a Soria, la mañana del concierto a los pies del Duero, empieza a escribir, a poner notas, ritmos, a sacar el dolor del corazón y Dios empieza a ungir y dar la medicina. Disfruta de este maravilloso tema y video: kSM4-nNJwD0

Por cierto, la protagonista del video clip es Daniela. ‘Volvió a sonreír’. Gracias a Dios