De Lituania a Guadalupe con Cristo y María


Jesús le dijo: ¿Cómo que si puedes? ¡Para el que cree todo es posible! 
Marcos 9, 23

El pasado lunes día 16 de septiembre llegaban caminando a la ermita del Mirón un grupo de 21 peregrinos lituanos que partieron de la Colina de las Cruces en Lituania el 19 de mayo y llegarán, Dios mediante, el día 31 de octubre a la Basílica de Guadalupe, en México.

Por increíble que parezca, se trata de una peregrinación a pie de 4900 km y 6 meses de duración, un camino de oración y penitencia a lo largo de 10 países: Lituania, Polonia, República Checa, Alemania, Suiza, Francia, España, Portugal y México.

Llegaron a la ermita de la Virgen del Mirón el lunes a las ocho y media de la tarde. Portaban, entre cuatro personas, una preciosa cruz de madera con un Cristo tallado y adornado con una especie de guirnalda de ramas de pino, acompañándola llevaban una imagen de la Virgen de Fátima y un Sagrado Corazón de Jesús, y algunas mujeres sostenían firmemente sobre su  pecho varios cuadros con imágenes de la Virgen María. Coon ellos, cuatro banderas, la lituana, la española, la del Vaticano y una de la Virgen de Guadalupe.

Habían salido esa misma mañana de Matalebreras, y ahora cubrían la etapa del día y se disponían a descansar y pasar la noche en la casa del Mirón. Tras el descanso, se levantaron muy tempranito y junto al P. Ángel Hernández, celebraron la Eucaristía a las 7 de la mañana. Un precioso momento en el que dejar todo en el Señor y en el que tomar fuerzas para proseguir el largo y duro camino de entrega.

Camino de oración y penitencia que continuaron muy agradecidos, después de desayunar, sobre las nueve y media de la mañana del día 17, rumbo a Calatañazor, con una parada al mediodía en Villaciervos. Dos de ellos habían sido atendidos en Soria por lesiones en los pies,  pero nada más salir del hospital, se incorporaron al grupo, si bien tendrán que ir unos días en el autobús que les acompaña para llevar sus mochilas y equipajes.

Este grupo tan especial nos impactó por su humildad, la firmeza de su fe y su fortaleza, que en tanto supera las fuerzas humanas. La gran mayoría de sus integrantes, salvo tres o cuatro personas de mediana edad, superaban los 60 años, siendo la mujer de mayor edad una señora de 77 años y la más joven una chica de unos 22 años. Muchas noches no tienen ni siquiera una cama para dormir, pero todo su afán, incluso con los pies doloridos y rotos, es caminar, reincorporarse al paso, oración y ritmo de sus hermanos y seguir.

El hermano Elías, monje eremita que vive en una casita en el bosque, es el padre espiritual del grupo. Con sus vestiduras humildes, y alimentándose sólo de pan y agua, refleja en su mirada serena y en sus rasgos curtidos, la fuerza inexplicable que le lleva a él y a todos sus hermanos caminantes, casi todos ellos con cuerpos de aspecto frágil  y envejecido, a que puedan seguir paso a paso esta peregrinación, absolutamente imposible en términos humanos, pero absolutamente real en Cristo. Real y posible sólo en Cristo. Han pisado nuestra tierra y han pasado por nuestros pueblos y hemos podido verlos y tocarlos. Y ahora mismo siguen su caminar, llevando en sus corazones muchas vidas, intenciones, oraciones, agradecimientos, penas, promesas… Orando de una manera concreta por la paz y el renacimiento espiritual en el mundo, por la Iglesia, por la unión de los cristianos, por los sacerdotes, monjes y laicos, por las familias, niños y jóvenes, por las personas dependientes, por los difuntos… Y haciendo penitencia por las profanaciones del Santísimo Sacramento y la falta de respeto a la Virgen María, a la Santísima Trinidad, al Papa y a la Iglesia, por la infidelidad matrimonial, por las vidas no nacidas, la dureza de corazón e indiferencia al prójimo y por las consecuencias de los vicios.

Su paso es una llamada, una luz, una pista de esas que el Señor regala para que le sintamos, también física y sensiblemente, en nuestras vidas. Que este paso haya sido, y siga siendo, por todos los lugares de su peregrinar esa presencia real de Cristo vivo que todo lo cambia y todo lo sana.

De España van hacia Portugal y de allí tomarán un vuelo que les llevará a México, donde seguirán su camino a pie durante 3 semanas para llegar al Santuario de la Virgen de Guadalupe.  Después regresarán en avión a Praga y desde allí volverán a Lituania en autobús.

 A la protección de la Virgen María les encomendamos y oramos a Dios para que les acompañe siempre en el Camino de sus vidas.

Queremos mostrar aquí dos direcciones en las que se puede encontrar más información acerca de esta peregrinación tan bella: www.kryziukalnas.lt y www.siluva.lt