EL PAPA URGE A “PARAR LOS CRÍMENES” EN IRAK

Comentando con dolor las noticias «increíbles y abrumadoras que llegan de Irak», el Papa hizo presente la tragedia de «millares de personas, entre los que hay numerosos cristianos, expulsadas brutalmente de sus casas, niños que mueren de sed y de hambre durante la fuga, mujeres secuestradas, personas masacradas, violencia de todo tipo…».

El Santo Padre mencionó también la «destrucción por todas partes, destrucción de casas, destrucción del patrimonio religioso, histórico y cultural…». Con gran fuerza afirmó que «¡Todo esto ofende gravemente a Dios y ofende a la humanidad! ¡No se extiende el odio en nombre de Dios! ¡No se hace la guerra en nombre de Dios!».

El Papa dio las gracias «a quienes están llevando, con valentía, ayuda a estos hermanos y hermanas», y pidió una solución política a nivel internacional y local para «parar estos crímenes».

Ante unos treinta mil peregrinos que acudieron al rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro a pesar del calor, el Papa anunció que había nombrado «enviado personal» suyo al cardenal Fernando Filoni, «que mañana sale de Roma».

Respecto a Gaza, el Santo Padre lamentó que «después de la tregua, se haya reanudado una guerra que siega víctimas inocentes, incluidos niños, y que sólo sirve para empeorar el conflicto entre israelíes y palestinos».

Después de rezar con los fieles por la paz en las dos zonas de guerra en Medio Oriente, el Papa invitó a rezar también «por las victimas del virus Ébola y todas las personas que están luchando por pararlo».

Diario ABC, 10 de agosto de 2014

Reflexión del cardenal Maradiaga ante la crisis de Gaza

“En Gaza, el campo de batalla son barrios llenos de niños, mujeres y hombres”

“La población no tiene un lugar seguro para refugiarse, cuando caen las bombas”

Religión digital. 1 agosto 2014

(Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, presidente de Cáritas Internationalis).- La población no tiene un lugar seguro para refugiarse, cuando caen las bombas en aquella pequeña franja de tierra, densamente poblada, que es Gaza. Allí ven a su hijos asesinados, sus barrios arrasados y sus esperanzas de paz futuras destrozadas.

El campo de batalla son barrios llenos de niños, mujeres y hombres. Con hospitales abarrotados de heridos y muertos, escuelas bombardeadas, incluso cuando sirven como refugio.

Como Caritas, hemos exhortado al alto el fuego permanente, aunque sea solo un primer paso en el camino hacia una paz justa, que se base en negociaciones inclusivas en toda la región.

El camino de la reconciliación es largo, pero inicia dentro de nosotros mismos. Israel y Hamás, ¿cómo es que miran ustedes la brizna que hay en el ojo de su hermano, y no reparan en la viga que hay en el propio? Lo que deberían hace es deponer las armas y tomar un binóculo, para comprobar que la mayoría de sus víctimas son personas inocentes.

Ésta es la tercera guerra en cinco años, entre Israel y los activistas de Gaza. Los palestinos de Gaza ya viven una vida en la que escasea el suministro de agua, la mayor parte de la comida proviene de las organizaciones humanitarias y está fuera del alcance de sus habitantes la dignidad de poder tener un trabajo.

Caritas facilita ayuda material y espiritual a la población de Gaza, en momentos de necesidad y desesperación .

Exhortamos para que se levante el bloqueo de Gaza y se permita a su habitantes proteger la propia vida y medios de sustento, con el fin de poder vivir una vida digna.

Cuando recientemente encontró a los presidentes de Israel y Palestina en el Vaticano, el Papa Francisco dijo: “Para conseguir la paz, se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra. Se necesita valor para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento; sí al diálogo y no a la violencia; sí a la negociación y no a la hostilidad; sí al respeto de los pactos y no a las provocaciones; sí a la sinceridad y no a la doblez”.

Como Caritas, rezamos por la paz en Tierra Santa. Rezamos por las familias palestinas y israelíes que han perdido a sus hijos, madres y hermanos y por los que han resultado muertos. Nuestras oraciones van a los niños que viven en el terror, cuyas cicatrices mentales seguirán siendo profundas, incluso mucho tiempo después de que termine esta guerra.

La Confederación Caritas envía su cariño y solidaridad a los empleados de Caritas que arriesgan su vida cada día trabajando en Gaza. Son personas que trabajan humildemente y sin tregua al servicio de Jesús, en las condiciones más difíciles que se puedan ustedes imaginar. ¡Que Dios les acompañe en cada paso que den! También rezamos por nuestros compañeros de Caritas Jerusalén y el apoyo vital que ellos ofrecen constantemente a los compañeros que trabajan en el terreno.

Mientras conmemoramos el Centenario de la I Guerra Mundial, recordamos las palabras del Papa Benedicto XV: “La fuerza puede reprimir el cuerpo, pero no puede reprimir las almas de los hombres” y rezamos porque a pesar de estos tiempos terribles de guerra y opresión, las almas de los palestinos y los israelíes seguirán siendo libres para creer en un futuro de justica y paz.