Martín Valverde en Soria

 

El pasado domingo 19 de febrero pudimos disfrutar, por tercera vez ya en Soria, de la presencia del cantautor costarricense/mexicano Martín Valverde en concierto en el Palacio de la Audiencia. Y, como buen cristiano, trajo consigo buenas noticias, su historia de amor, aquello que Dios le puso un día en su corazón para que lo extendiera por todo el mundo, el mensaje de amor  y salvación de Cristo.

Pasadas las cinco de la tarde, con el auditorio lleno de un público expectante, comenzó la celebración.

El P. Ángel Hernández y José Luis Martín, al frente de la organización del evento, presentaron el concierto que, a su vez, era el cierre y colofón al encuentro Descubre la fe celebrado por la comunidad parroquial de Santa María La Mayor durante el fin de semana. Tras una breve introducción, dieron paso a estos músicos y amigos tan especiales. Salió al escenario Martín Valverde, acompañado de su banda que, casi en su totalidad, le ha acompañado en esta gira española cuya conclusión ha tenido lugar en Soria, pero que le ha llevado desde Tenerife hasta Valencia pasando por Córdoba y Boadilla del Monte en Madrid, gira celebración por sus 30 años en el apostolado como músico al servicio del Señor. Su equipo: el maestro y compositor argentino Kiki Troia al teclado, la vocalista mexicana Mónica Arroyo, con su preciosa voz, y José Luis Murrieta, polifacético músico mexicano afincado en Barcelona, al bajo.

Con su contundente Discúlpeme pero no, comenzó a cantarnos al corazón, preparándonos para una tarde llena de mensajes y enseñanzas. Una primera canción kerygmática con la que dejó las cosas claras desde el principio: ante Dios y con Dios no hay disfraces que valgan, para encontrar la verdadera felicidad, la plenitud en esta vida, sólo hace falta una cosa, sentirnos amados por Dios. Una enseñanza muy necesaria para todos y en cualquier circunstancia, pero de una manera muy particular para esta sociedad tan necesitada de amor.

Con Cuando todo está oscuro, que presentó como la canción favorita de su querida hermana Gretel, fallecida hace veinticinco años, nos recordó que aun en la más terrible de las circunstancias hay Alguien que nos quiere, sólo tenemos que dejarnos amar por Él para poder seguir adelante.

Siguió con la bellísima canción Paradoja, un canto agradecido a Dios por las pruebas que nos pone en la vida, pruebas que nos ayudan a conocernos, pruebas dolorosas pero hechas también con el amor de un padre que quiere que crezcamos y confiemos en él sea lo que sea lo que estamos viviendo.

Arropado por un público emocionado y cómplice, recordó que también Jesús lloró, y evocó sus lágrimas con la canción En esos momentos. Tras ella, volvió a levantar a la audiencia con un tema muy especial, al que acompañaba la proyección de su video ‘Volverás a sonreír’, canción compuesta en Soria en el año 2009, mientras oraba en el alto de la Ermita del Mirón contemplando el río Duero, en un momento personal difícil, ya que su hija Daniela acababa de sufrir una parálisis facial que le había robado la sonrisa, un golpe muy duro para esta joven alegre y vital cuya característica más significativa era la belleza de su sonrisa, que gracias a Dios, recuperaría más adelante.

Para terminar la primera e intensa parte antes del descanso, Martín propuso a los presentes, el estrenar Una nueva vida en Jesús, más allá de los cansancios, las luchas, el dolor, las dificultades, los engaños en la búsqueda de la felicidad…, una nueva vida auténtica, una nueva vida que rechaza imitaciones, una nueva vida basada en la resurrección de Cristo,… palabras que fueron acogidas con entusiasmo por un público entregado y atento.

Tras el descanso, la segunda parte estuvo cargada de emoción. Con Yo te volveré a elegir, dirigida a los matrimonios, instó a seguir escuchando la voz de Dios a los llamados a esta vocación, y a ser fieles a su Palabra y mantenerse siempre unidos y firmes en el camino.

A continuación, Kiki Troia y Martín Valverde cantaron a dúo la canción compuesta por el primero, Toda vida es sagrada, un canto en defensa de la vida,  un mensaje tan necesario en estos tiempos en los que impera una cultura del egoísmo y de la muerte, en la que la vida queda relegada y muchas veces despreciada en favor de cualquier bien del mundo considerado más valioso o urgente, olvidando el valor sagrado de la vida, que es el mejor y más grande regalo de Dios.

Siguió Kiki Troia con su preciosa canción Cantaré, signo de su vocación como músico apóstol y servidor del Señor. Una canción llena de agradecimiento, fuerza y esperanza por este don que Dios regala a algunos de sus hijos. La canción perfecta para introducir la intervención de Mónica Arroyo, que consiguió que todos los asistentes sintieran un enorme y emotivo escalofrío cuando su magnífica voz, sonora y bella, comenzó a cantar los primeros acordes del Diario de María, el canto con lágrimas de María a su hijo, viéndolo en la cruz y recordando su vida desde que fuera tan sólo un débil e indefenso bebé en sus brazos.

De nuevo en el escenario, Martín Valverde nos desgarró a todos al cantar la canción que convierte el dolor en esperanza, la tristeza en alegría… al recordar a los seres queridos que ya no están con nosotros, pero que No se han ido del todo. Una oración cantada y sentida desde lo más profundo del corazón, que se prolongó con un momentito de oración íntima y personal con Dios y que llenó el auditorio de un silencio aparente, pero repleto de muchas y muchas calladas conversaciones con Dios.

Y llegó el momento de terminar. Ya después de dos horas y media de concierto, pero manteniendo siempre su energía y fuerza expresiva, Martín Valverde, hombre cercano, directo, músico y profeta de nuestro tiempo, comenzó con los conocidos compases de ‘Cuánto he esperado este momento…’, para emocionar a todos con esa canción tan especial que un día Dios le cantó al oído para que él la llevara por todo el mundo: Nadie te ama como yo. Fue animando al público a que le acompañara, y así, primero se la cantamos a Dios, después a los hermanos, después a nosotros mismos… hasta que, unidos todos por este inmenso amor que Dios nos tiene, llegamos al final del concierto. Y con el canto del Padrenuestro, las caras llenas de emoción y los corazones abiertos, un enorme y sonoro aplauso despidió a estos músicos de Dios y portadores de buenas noticias que hemos tenido el honor de acoger en nuestra ciudad y en nuestros corazones una vez más.

De vuelta del Palacio de la Audiencia, Martín Valverde y su equipo cenaron con la comunidad de Santa María La Mayor en los salones parroquiales, un momento en el que pudimos conversar y compartir impresiones sobre lo vivido.

Con su presencia en estos momentos en Soria, Martín Valverde, y los suyos han colaborado con su música en la reconstrucción de las piedras dañadas en la parroquia de Santa María La Mayor, ya que lo recaudado por la venta de entradas para este concierto irá destinado íntegramente al fondo específico para las obras que comenzarán próximamente. Pero, sobre todo, el haber traído su  mensaje, cantando y predicando, y su presencia en esta pequeña ciudad, elegida para cerrar su gira en España, es un privilegio que siempre guardaremos en el corazón y que nos sirve para reavivar el espíritu de estas piedras vivas que constituyen la comunidad.

 

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