Juan Pablo García Maestro: ‘Un nuevo modelo de parroquia en la Exhortación ‘Evangelii Gaudium’ del Papa Francisco’.

Un nuevo modelo de parroquia en la Exhortación Evangelii Gaudium del Papa Francisco.

Fue una auténtica bendición y una gran ayuda en nuestro caminar como comunidad parroquial el tener a Juan Pablo García Maestro el pasado sábado en nuestra parroquia.

En la ponencia que compartió con nosotros, “El nuevo modelo de parroquia en la Exhortación Evangelii Gaudium” del Papa Francisco, Juan Pablo, profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca y teólogo, querido amigo para esta comunidad, nos dio una visión global y muy precisa de cuáles son las tareas prioritarias para la Iglesia y las comunidades particulares, según el Papa: relanzar la misión, reafirmar y expresar la identidad del cristiano partiendo de Cristo muerto y resucitado, reformar la institución eclesial y reencantar y seducir con la vida y la misión de los cristianos.

Refiriéndose al ámbito de las parroquias, los nuevos movimientos y las comunidades de base, hizo hincapié en la importancia de la conversión personal y comunitaria, el sentido de ‘conversión pastoral’ y la importancia de la actitud del pastor en las comunidades, para que las parroquias sigan siendo estructuras vivas, plásticas, que sean lugares de creatividad misionera y de reforma y adaptación constante, de fusión con la realidad, con la gente, para ser más eficaces en su misión.

Según García Maestro, la Exhortación Evangelii Gaudium es sencillamente un programa de vida, pastoral, para toda la Iglesia Universal, un programa que está bien descrito y reflejado en las Bienaventuranzas, en el que el Papa llama a que la Iglesia sea una Iglesia de los pobres, en la que éstos sean los primeros, una Iglesia formada por cristianos (ordenados y laicos) corresponsables, que sea una Iglesia en salida, una Iglesia que ‘primeree’, es decir, que se adelante, que vaya al encuentro de los demás, de los alejados, de los excluidos, de los no creyentes. Sin temer que esto nos lleve a convertirnos en una Iglesia de ‘minorías’. Una Iglesia que demuestre que está cimentada en la misericordia.

Al igual que hiciera Francisco de Asís, el Papa Francisco ha relanzado el concepto de ‘hermano’, concepto básico, esencial y motor del ser cristiano, en una vuelta a Jesús de Nazaret, a quien el teólogo Dietrich Bonhoeffer definía como ‘un hombre para los demás’. Jesús es  un hombre para los demás, y así hemos de ser nosotros.

En el campo ecuménico e interreligioso, nos transmitió la necesidad de no absolutizar nuestro concepto de Dios, escuchar, dejar que el otro también hable. Y ‘primerear’ también con ellos, acercarnos nosotros primero, tomando la iniciativa. Ante los no creyentes, manifestó su opinión de que hemos de provocar preguntas, más que dar soluciones. Plantear en la sociedad el porqué de la muerte, del dolor, del ‘después’ de la vida… Es decir, volver a poner a la Humanidad ante preguntas radicales, que nos abran a la verdadera vida.

Y, como siempre, también nos planteó desafíos, abordar la formación de una manera seria, una formación que tenga en cuenta la realidad misma, cuestionarnos nuestra manera de orar, de celebrar, descubrir realmente a quién servimos, analizar nuestras fortalezas y debilidades para ser testimonio vivo de ese Jesús que sale al encuentro de la gente, trabajar en el descubrimiento de los pasos a dar para ser realmente parroquias en salida.

Concluyó recordándonos que estamos llamados a transformar, y para ello hemos de tomar muy en serio el conocimiento del mundo, los fenómenos de la inmigración, situación política, económica, social, la relación con el Islam, con los mass-media… para poder hacer lectura de los acontecimientos desde la fe.

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