SANTA INFANCIA Y CONCLUSIÓN DE LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Otra semana que tenemos dos celebraciones: la Santa Infancia y la conclusión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.

La Santa Infancia quiere ser una ayuda que los niños realizan con otros niños que están en peores circunstancias, a nivel material y a nivel espiritual y afectivo. El niño tiene derecho a jugar, a ser querido en el entorno familiar, a recibir una educación, a formarse en la fe, a tener una asistencia sanitaria… pero, ¿qué ocurre en muchos lugares del mundo? Los niños forman parte del grupo de invisibles y su voz no resuena en los foros y asambleas donde se reparten los bienes de todos. Son muchos niños los que en vez de un balón, o un libro escolar, o el sueño de salvar al mundo…, tienen que cambiarlo por dedicar su tiempo y su niñez a trabajar, a sacar un dinerillo para poder sacar adelante a su familia, o cuántos niños sueñan con poder ir al ‘Cole’… Muchos niños carecen de lo material, de lo afectivo, de lo espiritual, de la sanidad, del ocio… El niño sigue siendo en nuestro mundo alguien vulnerable, débil, alguien cuyas necesidades no aparecen en los planes electorales o en las partidas presupuestarias de las grandes instituciones. Es fantástico que muchos misioneros estén entregando su vida, sus fuerzas, su talento…, a sacar adelante a los niños que como tú, como yo, como mis sobrinos o tus nietos tienen derecho a sonreír, a soñar, a esperar… Gracias a los miles de misioneros que abrís caminos de vida: Alberto Cisneros en Nicaragua y una gran multitud en todo el mundo. Gracias.

La semana de oración ha sido una maravillosa oportunidad de hacer real y presente la fuerza de la Palabra de Dios: dame de beber, significa una gran riqueza espiritual que hemos ido descubriendo a lo largo de la semana y a lo largo de nuestras relaciones de fraternidad. ‘Dame de beber’ es reconocer que ‘tu agua’ también es solución a mi necesidad, es descubrir que el pozo puede ser profundo pero es la respuesta al cansancio que acumulo en mi camino, es reconocer al hermano, que aun en medio de las dificultades, ¿cómo es posible que tú siendo judío me pidas a mí que soy samaritana?…, ¿cómo es posible que tú siendo protestante u ortodoxo, o católico…? ¿cómo vas a tomar de mi agua, si ni siquiera tienes con qué beber? ‘Dame de beber’ ha sido estos días la oportunidad  de volver a descubrir que ‘el otro’ el que es distinto, el que reza distinto, el que viste distinto, el que…, es mi hermano y no puedo seguir caminando en la vida sin reconocerle, sin encontrarme con él, sin hacer el esfuerzo de caminar a su lado, sin tener la humildad de pedirle que sacie mi sed con el agua de su pozo…

‘Dame de beber’ es lo que Jesús nos ha pedido a todos y nos pide. El día de la Vigilia de Oración en San Francisco fue preciosa la reflexión que D. Gerardo y el Padre Gabriel hicieron de la unidad y del texto evangélico. ‘Dame de beber’, Jesús tiene sed de reconciliación, de encuentro, de caminar juntos… ¿En dónde se hace presente Dios, el verdadero? ¿En Jerusalén, en el monte Garizim? ¿En la Iglesia ortodoxa, en la protestante, en la católica…? ¿En dónde? La respuesta de Jesús es clara: los verdaderos adoradores, lo harán en Espíritu y Verdad. El Espíritu da unidad y la Verdad nos muestra nuestros pecados. Por último, Jesús le dice que vaya a buscar a su marido y la mujer samaritana le dice que no tiene marido, que ha tenido cinco, pero que con el que vive ahora no es su marido… Es precioso saber que Jesús quiere desposarla, desposarnos en un sentido espiritual. Jesús es el esposo, y sólo así lo religioso nos purifica y libera a todos. Podremos seguir buscando ‘esposos’ y ‘pozos para saciar la sed’ pero sólo Cristo, único fundamento, piedra angular, agua pura y limpia, camino, verdad y vida…, sólo Jesús puede restaurar nuestras relaciones, purificar nuestros corazones y ayudarnos a ser humildes y generosos a la hora de pedir y dar agua de nuestro pozo. Que Dios nos cuide en nuestras relaciones, para que siempre descubramos que ‘el otro’ es mi hermano y que ‘su agua’ puede sanar mi sed. Querido hermano protestante, ortodoxo, musulmán… ‘Dame de beber’.

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