COMIDA FRATERNA (Conclusión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2015)

El domingo 25 de enero hemos concluido la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, y lo hemos hecho compartiendo una comida fraterna que nos ha llenado a todos de una alegría grande y profunda. Hemos acudido un centenar de personas de distintas confesiones, distintas religiones, distintas nacionalidades, distintas culturas, distintos colores… pero que compartimos un sueño común que se puede hacer realidad, el vivir unidos, en paz, en un proceso de conocimiento mutuo que nos lleve a estar cada vez más cerca unos de otros.
Había todo tipo de platos sobre la mesa, bandejas llenas de exquisito couscous, deliciosos  sarmales rumanos, platos bolivianos, dominicanos, brasileños, ecuatorianos, un rico caldo calentito y las tradicionales tortillas españolas, postres y dulces diversos de todos estos países…
Hemos tenido también muy presente a nuestra querida Iglesia hermana, la Primera Iglesia Baptista de Abilene (Texas), que nos acompañan esta semana y cada día en oración y comunión.
De sobremesa, desde la Delegación de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso se ha agradecido a toda esta gran familia la participación en los encuentros de todos estos días y se han entregado algunos regalos a aquellos con quienes el caminar ecuménico e interreligioso se hace posible la comunidad ortodoxa rumana, a la comunidad islámica, a la Asociación de Mujeres musulmanas, a Emilio José, misionero soriano que lleva años en Camerún, con una bella historia de vida, a Martín Zamora, sacerdote de nuestra ciudad con un gran testimonio de entrega y seguimiento, a Juan Carlos Cacho, político local que siempre ha luchado por la integración y que lleva sus principios cristianos y coherencia de vida a la esfera política y a Jesús Rivera, cristiano comprometido y profesor de religión que está aportando una gran riqueza a la educación de nuestros jóvenes con su firmeza de fe y su sensibilidad ecuménica y de diálogo y respeto entre religiones.
Damos gracias a Dios, todos unidos, por haber podido compartir esta intensa semana de bendición. Que sea visible para todos que nos unen lazos de fe y de amor cuya única fuente es Dios y que estamos dispuestos a ser velas encendidas en el caminar diario entre la gente que nos rodea.

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