RETIRO: INICIO DE CUARESMA
Viernes, Febrero 27th, 2009DISCÍPULOS DE JESÚS CAMINANTE
Al inicio de esta Cuaresma nos proponemos enfocarla como un camino. Y para empezar nos planteamos algunas preguntas:
¿Por qué comenzamos el camino? ¿De qué camino se trata? ¿Cómo es nuestro camino? ¿Cómo afrontamos el camino? ¿Qué encontramos en el camino, qué nos llena de él? ¿Qué dificultades nos obstaculizan el caminar? ¿Por qué perseveramos? ¿Vislumbramos la meta? …
Todas estas cuestiones tienen su respuesta, pero sólo a nivel personal; el camino de cada uno, en este caso la Cuaresma del año 2009, trancurrirá de un modo concreto, a un nivel y hasta llegar a nuestra propia meta. ¿Tendrán estas preguntas la misma respuesta ahora que cuando llegue la Semana de Pasión?
La venida del Señor pone a todo el mundo en camino: ángeles, sus padres, pastores, sabios, y Él mismo no para de caminar, de moverse durante su vida pública. ¿Tenemos también nosotros la necesidad de ponernos en camino ante su venida?
A nosotros también nos convoca a caminar; nos llama a hacer nosotros mismos el camino de Jesús hacia Jerusalén. El camino de Cristo se realiza ahora en cada uno de los cristianos.
Como a los discípulos, nos indica qué debemos llevar para el camino; a ellos les ordenó que no tomaran nada para el camino, excepto el bastón. Ni pan, ni zurrón, ni dinero en la faja. Que calzaran sandalias, pero que no llevaran dos túnicas (Mc. 6, 7-9). Marcos nos dice que les pidió que llevaran sólo sandalias y bastón. Las sandalias, que nos identifican como hombre libres, y no personas llevadas a rastras, que hacemos el camino con buena voluntad y ánimo. Y el bastón, el madero abrazado libremente, escándalo para unos y absurdo para otros, pero descanso y alivio para los mansos y humildes de corazón.
En el camino también sentimos la necesidad del descanso. Cuando Jesús sabe que sus apóstoles están cansados , ¿qué hace? No les dice que se vayan a descansar, sino “venid a descansar”. Los llama a ir con Él, no aparte de Él. Por algo será…
Para hallar el descanso junto Él es necesario el silencio. Es en el silencio cuando realmente podemos llegar a la intimidad con Dios, cuando de verdad puede producirse el diálogo y sobre todo la escucha.
Sin embargo, qué difícil es hacer silencio. Parece que al callar, nuestra mente entra en una actividad aún más frenética. Y con todo el ruido que nos rodea es como si lleváramos puestas unas gafas con los cristales muy sucios. Pero poco a poco esa ebullición interior va calmándose, va guardando silencio… Y es entonces cuando damos la oportunidad al Maestro de que nos instruya, y podamos así tomar conciencia de nuestro camino.
En estos días, Jesús nos invita a que nos retiremos con Él, a compartir su amistad, a sentarnos a sus pies como hizo en Betania su amiga María, para escucharle absortos. No para reflexionar y desmenuzar lo que nos dice, sino para recibir su Palabra como nos la da, escuchándola en gratuidad. Ésa es la mejor manera de que la Palabra pueda impactarnos, porque “sólo transforma lo que impacta”. Y debemos sentir esa tranformación para ser realmente testigos suyos, porque “los predicadores mueven, pero los testigos arrastran”.
FELIZ Y PROVECHOSA CUARESMA.