EN LA ENFERMEDAD

Mayo 1st, 2010

Hoy es un día lluvioso, gris y húmedo, uno de esos días en los que parece que el tiempo se detiene de alguna manera para dejar que paremos por un momento y nos volvamos hacia nuestro interior.

Desde los cristales de un hospital la lluvia parece aún más gris, y el ambiente cae en esa especie de calma pesada y opresiva que a veces nos impide la respiración. Las miradas se pierden viendo cómo caen las gotas de agua sobre las ventanas, y el monótono ruido de la lluvia al tocar el suelo nos adormece en el calor siempre excesivo de la habitación.

En el interior, palabras, conversaciones, de vez en cuando una risa, en todo momento emociones contenidas, a veces algún llanto… En el interior, amor; en el interior, vida.

La llegada de un visitante, un familiar, un amigo querido, o simplemente un conocido, se convierte en un momento de inmensa alegría. Ahí dentro, postrado en una cama o atado a una máquina, cualquier cosa se magnifica, o más bien, adquiere su verdadero valor. Los mismos a los que ves todos los días, aquellos con los que compartes muchas veces la monotonía de la rutina diaria, los sientes ahora en su verdadera dimensión, los sientes cerca, los sientes contigo.

En los momentos de enfermedad, en la soledad de la angustia o del temor ante lo que pueda suceder parece como si despertáramos del letargo emocional en el que vivimos en nuestro día a día y descubrimos el inmenso valor y la absoluta maravilla del amor fraterno, de la amistad, de la compañía. Sentimos con un corazón agradecido y dilatado su apertura y conexión con el corazón de los demás.

Hoy todo lo inunda el color gris, pero la lluvia resalta el color verde de la hierba en el campo, y, tras ella, con el primer rayo de sol, brotan las flores en todo su esplendor.

En la salud y en la enfermedad…

 

[Queremos dedicar estas palabras a todos los hermanos de nuestra comunidad que están enfermos, y en particular al Padre Joaquín y a la Sra. Felisa, que oran continuamente por toda la comunidad parroquial desde sus habitaciones en el hospital. Les agradecemos de todo corazón su cariño y su oración, y esperamos que muy pronto se recuperen y reincorporen a su vida habitual. Dios les bendiga]